miércoles, 26 de septiembre de 2012

Populismo y política: Construyendo las demandas populares y la democracia radical

¿Qué es el populismo? Esta pregunta ha llevado de cabeza a distintos politólogos, sociólogos o periodistas que han definido un concepto ambiguo, y que sin duda, su significado ha sido incluso una disputa política permanente. Las definiciones que se han consolidado relacionan el populismo con el engaño, usando al pueblo, una masa perdida, a través de consignas y promesas para llegar al poder, como también la realización de políticas que plantean una redistribución de la riqueza, sin modificar el sistema dominante.
A diferencia de este clásico planteamiento, vamos a definir al populismo en base a la redefinición que hizo Ernesto Laclau. Este en un contexto en que la izquierda se veía sumida bajo el influjo de la experiencia soviética y del eurocomunismo, retomó un viejo debate, que ya había tratado en 1978 con su “Política e ideología en la teoría marxista”, como es el populismo, dándole un nuevo enfoque en sus posteriores escritos a raíz del desarrollo del concepto desde el postestructuralismo, junto con Chantal Mouffe.

Hegemonía y discurso

El pensamiento de Laclau se constituye en base a una lectura crítica de la modernidad, huyendo de los esencialismos que habían dominado desde la irrupción de la ilustración, y que habían marcado las teorías e investigaciones dentro de las ciencias sociales históricamente, con algunas excepciones. 
Para ello Laclau y Mouffe se valen de distintos conceptos clave para desarrollar su teoría, en los que destacan el término gramsciano hegemonía, y el discurso, para darle una nueva visión al mundo de lo político.
Para contextualizar, para Gramsci el concepto de hegemonía tenía que ver con la universalidad de una propuesta política, concebida esta como un momento político y no como una reconciliación de la sociedad con su propia esencia. Gramsci planteó que inversamente a lo expuesto por Marx y Hegel, no es tanto que exista una subordinación de la superestructura a la estructura, sino que la dominación y el ejercicio de la hegemonía se da en lo superestructural. Por ello el propio Gramsci propuso que la única universalidad que la sociedad puede lograr es una universalidad hegemónica contaminada por la particularidad. 
En otras palabras, la hegemonía depende de que un sector social particular, para su éxito, pueda presentar sus objetivos propios como aquellos que hacen posible la realización de los objetivos universales de la comunidad, quedando claro entonces, que esta identificación no es la simple prolongación de un sistema institucional de dominación sino que por el contrario, toda expansión de esa dominación presupone el éxito de esa articulación entre universalidad y particularidad.

En el caso de Gramsci, esta universalidad hegemónica, tiene que darse desde la particularidad obrera, y de la lucha de esta misma, como clase social por su emancipación. En este aspecto la dominación de clase no descansa solamente en los procedimientos coercitivos sino, de manera fundamental, en la dirección cultural y política de la sociedad, en la contaminación ideológica de todo el sistema social, por ello el triunfo se da en tanto que las clases subordinadas ganen la batalla a nivel de la sociedad civil dentro de la superestructura. Sin embargo a diferencia de Gramsci para Laclau, la hegemonía no se da desde el proletariado, como algo objetivo y premoldeado, hacia la emancipación de esta misma, sino que se da desde las distintas demandas que surgen desde la sociedad, particularidades las cuales son contingentes, ya que, según esta visión, no existe a priori un sujeto histórico ni social, más bien, cada construcción de un actor popular es resultante de una acción de articulación política concreta que nombra e inviste afectivamente. No obstante para que haya hegemonía, debe superarse la dicotomía universalidad /particularidad, encarnando y subvirtiendo una particularidad, que disputa la hegemonía.
Laclau piensa las identidades populares en torno a las demandas particulares de la sociedad y deja de lado al supuesto sujeto premoldeado que debería ser el proletariado. Hay que destacar que esta lectura de hegemonía se va constituyendo a partir de la teoría del discurso que elaboran ambos autores (Laclau y Mouffe), en donde exponen que el concepto de hegemonía como marco de referencia es ahora un significado inestable y que cobra relevancia para explicar las identidades y subjetividades políticas.
Es por ello que desarrollan su perspectiva desde el análisis del discurso, siendo este parte constitutiva del sujeto popular. Para la teoría del discurso político “discurso” es “una construcción social y política que establece un sistema de relaciones entre diferentes objetos y prácticas e investiga la manera en que las prácticas sociales articulan y presentan los discursos que constituyen la realidad social.

Siguiendo esta teoría, la teoría del discurso, es la ontología de lo político, ya que supone una visión abierta de la sociedad y postula un conjunto de categorías por las cuales la identidad de los actores se construye de manera paralela a la “sutura” de la sociedad. En este sentido, para Laclau, los significados se construyen momentáneamente cuando se enuncian en un momento determinado, pero esta significación no es algo fijo, sino que se encuentra en constante cambio, es fluctuante. Por ello, para Laclau los conceptos no son fijos, sino más bien inestables e irrumpen en el tiempo de la historia para fragmentar la realidad social en discursos que se dislocan. En este aspecto toda identidad es dislocada en la medida que depende de un afuera que niega esa identidad y provee su condición de posibilidad al mismo tiempo. Pero esto en sí mismo significa que los efectos de la dislocación deben ser contradictorios. Si por un lado ellos amenazan identidades, por el otro, ellos son los fundamentos sobre los cuales nuevas identidades son constituidas .

Teorizando el Populismo

Siguiendo la teorización, una vez expuesto su enfoque teórico, Laclau presenta dos modos de pensar la política: la lógica populista o de la equivalencia y la lógica democrática o de la diferencia. La primera presupone que existe una división social entre quienes efectúan las demandas sociales y quienes deben satisfacerlas. La “lógica de la equivalencia” se refiere a la construcción de identidades políticas a partir del desdibujamiento del elemento diferencial y particular que tiene la identidad de cada actor social y el surgimiento de una cierta igualdad entre ellas, es decir la comunión de distintas demandas percibidas como tales, frente a la existencia de un antagonismo identificado. Si en un momento histórico dado un conjunto determinado de actores sociales percibe o se representa a otro u otros actores como una “amenaza” a su identidad, el elemento o propiedad que diferencia a estos actores amenazados pasa a un segundo plano en relación con lo que los equivalencia o une. Por el contrario, para la lógica democrática cualquier demanda legítima puede ser satisfecha de manera no antagónica, a través de las instituciones existentes, permaneciendo aisladas estas demandas de lo que sería una articulación populista.

Por ello los significantes institucionales, intentan hacer coincidir los limites de la formación discursiva con los de la comunidad, a diferencia del populismo que se constituye en tanto que se identifican dos campos antagónicos. De esta forma un discurso hegemónico puede lograr estabilizar por un momento el significado, configurando así en una “unidad fugaz”, identificando a un enemigo discursivo, antagónico. Por ello palabras como libertad, pueblo o igualdad, usadas constantemente en discursos políticos, no son más que significantes vacíos, los cuales se llenan de significado dependiendo el contexto y el actor que lo nombre, para unificar un sentido político determinado, enfrentado a otro grupo social. El surgimiento de un lider que apela al pueblo y sus reivindicaciones es pues, parte de este momento de universalidad, en que las demandas populares han sido unificadas, pero esto no ocurre sólo con un líder o partido político, pues esta unificación también incluye a movimientos sociales y populares, viendo así al populismo como una respuesta popular a un sistema excluyente, y no tanto a un discurso engañoso o a unas políticas redistributivas.

Lo popular y el sistema dominante

Existe pues entre lo populista y lo institucional una relación constante, ya que el populismo no deja de utilizar lo institucional, pero lo que quiebra de éste es la noción de que todo cabe en él, de que puede dar respuesta a todo, de que funciona prácticamente sólo, precisamente como si fuera un mecanismo inanimado que una vez puesto en marcha ya va solo. La ruptura con lo institucional es más simbólica, sin por eso no ser material, en el sentido de que en clave de identidad rompe con el imaginario de que lo institucional es neutro, siempre ampliable e inclusivo. Viendo al populismo en estos términos se denuncia  ese aparato institucional como un orden, que por tanto no puede ser neutral y tiene entonces beneficiarios y perjudicados.

Y es en esta lucha contra la neutralidad y los significados de un sistema determinado, que se inserta esta visión crítica de la modernidad. Porque más allá del estigma que persigue al populismo, este no deja de ser una demostración, de que la sociedad cerrada en donde todas las demandas de la sociedad se puedan incluir y satisfacer es un mito, ya que la neutralidad no existe, y todo sistema institucional responde a unas relaciones de poder, y es a través de la construcción de estas demandas populares y de nuevas identidades políticas críticas con el sistema, que se basa la política,  llevándonos a pensar la democracia de manera más radical. Porque más que el clásico análisis que presenta a la sociedad como una masa manipulable, habría que empezar a ver a la sociedad como a sujetos políticos contingentes.

En la actualidad, como en otros tiempos, habría que resaltar que en las sociedades en las que vivimos, basadas en unas relaciones de poder determinadas, existen permanentes desigualdades, y las demandas de la población están orientadas en algunos casos en harmonía con los propios intereses de los beneficiados por el sistema, siendo en la actualidad el neoliberalismo el gran triunfador, el cual ostenta la hegemonía. La perversión del capitalismo es tal, que las propias demandas que se gestan dentro de la sociedad, se incluyen dentro de la lógica capitalista y eurocéntrica, con lo que muchas demandas populares se presentan precisamente para más capitalismo o más represión, gracias a un sistema que se retroalimenta apoyado por los medios de comunicación privados y las empresas corporativas. Aún y así, la acumulación de demandas contrarias a este sistema se van sucediendo, pues ejemplos como el 15M (Indignados) en el Estado Español, el MST (Movimento dos trebalhadores rurais sem terra) en Brasil o el Yo soy 132 en México, nos evidencian que la sociedad precisamente no está cerrada y existen discursos alternativos que plantean soluciones a las grietas del sistema neoliberal. Por todo esto, la lucha por los sentidos políticos y la construcción del "pueblo" de nuestras sociedades está servida.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

La lucha por las ideas y los valores como génesis del pensamiento libre

¿Por qué cuando se inicia una discusión, sobre algún tema concreto, se tiende de alguna manera a intentar convencer al otro de que mi posición está más en la realidad o más en lo cierto que la de los otros participantes de la discusión? De alguna manera estamos suponiendo que existe una realidad objetiva, a la cual he llegado y por ello la defiendo.

¿Pero quién tiene razón?

Si partimos de un análisis sociológico, y rescatando a teóricos como Weber, lo explicaríamos en tanto que, no es que exista un discurso verdadero (una razón) y otro falso, sino lo que existe es un choque entre distintos valores y por ende de concepciones teóricas que conviven en una sociedad determinada.
Partiendo de que estamos viviendo dentro de una estructura social, nuestro sistema de valores puede variar en tanto que la construcción de nuestra subjetividad y por ende de nuestro pensamiento, se encuentra en directa relación con el entorno tanto material como social que nos rodea.
Esta interacción y construcción, no es siempre lineal, ni determinista, no podemos decir que alguien por nacer en un contexto de clase media-baja, tenga que pensar directamente en la explotación de clases y en la explotación que sufre por ser un asalariado, su propia subjetividad puede construirse con matices propios de su contexto social influyendo en que su percepción sea diferente a la de otras personas que comparten una posición social parecida.

Dicho esto, creo que es necesario rescatar el pensamiento de Marx, que nos decía, que si una persona obrera como en este caso, no es consciente de que vive explotada, es que tiene falsa conciencia.
Marx aquí es tajante,  y nos plantea una afirmación que pretende ser objetiva ya que afirma que esa persona tiene falsa conciencia por no percibir que está siendo explotada por su condición de obrero. Marx emitió un discurso basado en una subjetividad suya, pero a su vez, planteó la existencia de más discursos teóricos y explicativos.

¿Estamos en igualdad de condiciones al debatir? 

Para completar lo que quiero decir, el aporte de Gramsci al marxismo me parece clave, ya que introdujo el concepto de hegemonía.
Como dice Gramsci, las clases sociales, dominadas o subordinadas, participan de una concepción del mundo que les es impuesta por las clases dominantes. Y la ideología de las clases dominantes corresponde a la función histórica de las clases dominadas. He aquí pues la ideología de las clases, o de la clase dominante influyendo sobre las clases subordinadas, obreros y campesinos, por varios canales, a través de los cuales la clase dominante construye su propia influencia espiritual, su capacidad de plasmar la conciencia de toda la colectividad, su hegemonía, que afecta no sólo en el plano material de la economía o la política, sino además sobre la moral y el conocimiento.

Entonces volviendo al tema de la falsa conciencia, Gramsci lo explicaría en tanto que dada una hegemonía que influye en la construcción de nuestras subjetividades, es decir en la construcción de un sistema de valores en el cual se sustenta nuestro pensamiento, esa persona tiene una percepción alterada de su situación real-objetiva, percepción que está acorde con el discurso hegemónico que reproduce el sistema capitalista.
Con ello es interesante el aporte al pensamiento político de Marx y Gramsci en tanto que nos hacen replantear nuestra propia subjetividad y ser conscientes de que el hecho de que yo piense de tal forma es algo construido y por ello no es una verdad absoluta sino que es  una verdad subjetiva.
De alguna manera, podemos cuestionarnos el orden establecido y los discursos hegemónicos que imperan socialmente, para intentar llegar a una realidad más objetiva, ya que no existe igualdad de condiciones a la hora de debatir ni de defender ideas o valores determinados.
Si estas aportaciones teóricas nos ayudan de alguna manera a comprender y criticar mejor nuestra "realidad", tenemos entonces el deber de construir nuevos discursos explicativos de la realidad social que hoy en día vivimos.

La lucha epistemológica como lucha emancipatoria

Por ello es importante, bajo mi punto de vista, dos luchas claves: una y primordial por el propio pensamiento y la construcción de nuestro sistema de valores, en plena lucha con los discursos dominantes y hegemónicos, que reproducen un orden y un sistema determinado (el capitalista). Y la otra lucha necesaria, es que esos valores e ideas que vienen de esta lucha primera, entren en conflicto (interaccionen) con otros llevándonos de alguna manera a elaborar un nuevo pensamiento que contribuya a construir una sociedad "mejor", más justa.
Evidentemente que nadie puede tener la verdad absoluta-objetiva, pero la lucha por las ideas, por esa construcción epistemológica basada en el desarrollo de unos valores que creemos que son más justos, no nos la va a quitar nadie, y así, podremos conseguir que la sociedad en la que vivimos, huya de opresiones, siendo sujetos activos del cambio.
Ideas y valores los cuales nunca serán estáticos ni lineales pues esta lucha siempre se estará dando, ya que no hay nada definitivo o final. Podríamos decir que así, es como surge un pensamiento más libre y emancipado y que, la lucha de clases que diría Marx, es más que eso, es una lucha constante por el pensamiento y por la propia emancipación como seres humanos.



martes, 26 de julio de 2011

Los grupos G (G-8 y G-20) y su antítesis: La justicia global

La crisis del sistema de Bretton Woods, en 1971, llevó a los EEUU y a los países aliados a situaciones de inestabilidad por los tipos de cambio flexibles y el abandono del patrón oro. Así mismo, la adhesión de Gran Bretaña, Dinamarca e Irlanda a la Comunidad Europea (CE) en 1973 contribuyó al aumento del comercio de la CE en detrimento del peso de EUA en este ámbito. A ello se le añadió la crisis de petróleo, iniciada en el mismo año; la prueba nuclear de un país no signatario del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), Índia, en 1974; y el final de la Guerra de Vietnam, en 1975, que fue una gran derrota en la historia militar de EUA, quien había participado apoyando a la República de Vietnam. Todos estos sucesos surgidos uno tras otro, fueron un caldo de cultivo que provocó que, ante la inestabilidad mundial del momento, las principales potencias del sistema internacional se reunieran para tomar cartas en el asunto.

En 1973, en este contexto de Guerra Fría, el Secretario del Tesoro de EUA, George Shultz, reunió a los ministros de finanzas de Gran Bretaña, Alemania, EUA, Francia y Japón. El lugar elegido de la reunión fue la biblioteca de la Casa Blanca y por esta razón se conoce al grupo con el nombre “The Library Group”. No se trató de un grupo formal –entendido en el contexto de informalidad de los grupos G- hasta la celebración de la Cumbre del Banco Mundial (BM) y del Fondo Monetario Internacional (FMI) que tuvo lugar en Nairobi en 1974 durante la cual el grupo se constituyó como el G5.

En 1975, en Rambouillet (Francia), el Grupo celebró su primera Cumbre durante la cual se añadió Italia como miembro de pleno derecho. Un año después, en 1976, durante la Cumbre de los 6 en San Juan (Puerto Rico), Canadá se añadió como miembro de pleno derecho al grupo, constituyéndose así, el Grupo de los Siete, G7. Unos años más tarde, durante la cumbre de Nápoles en 1994, y en un contexto de post-Guerra Fría, Rusia fue invitado como miembro observador del grupo, y en 1998, durante la Cumbre de Birmingham, fue aceptada como miembro de pleno derecho.

Respecto a esta última incorporación hay que decir que, dadas las características de este actor (en el momento de su adhesión Rusia no era una economía fuerte ni tenía una democracia occidental) algunos teóricos como Irene Khan, de Amnistía Internacional, apuntaron que la invitación para que formase parte del G7 se trató más de un gesto hacia el entonces presidente ruso Boris Yelstin, por gentileza de Bill Clinton, que no de un acto justificado internacionalmente. A partir de este momento debemos referirnos al grupo como G7+Rusia.

La llegada del G-20

La crisis asiática, con epicentro en Tailandia, de 1997-1998 y la cual fue considerada la primera gran crisis de la globalización, preanunció la crisis de 2001-2002 de la economía global y las cuantiosas pérdidas del capital accionario y especulativo en las principales plazas financieras del mundo, desenlace que confluyó con la propia crisis de las principales organizaciones económicas multilaterales. El FMI perdió el rumbo ante el fracaso de sus políticas frente a la crisis asiática primero y la Argentina después, y la OMC quedó paralizada después del fracaso de la reunión
ministerial de Seattle en 1999.

Todo esto fue caldo de cultivo (nuevamente) para que se creara un grupo como el G-20. Al mismo tiempo otros países de la periferia estaban surgiendo como actores importantes económicamente hablando, son sobretodo relevantes los casos de China, Brasil e India y, entonces, se entendió que para estabilizar la economía mundial, había que tener en cuenta a estas nuevas economías emergentes, y que por lo tanto las decisiones ya no podían determinarse solo entre los países del centro del sistema (G-7).

¿Qué significó y significa la aparición de estos grupos?

Que las principales discusiones que afectan al devenir de la gobernanza global, se dan en un marco reducido (club selecto) que integra a 19 países más la UE. Estos grupos como el G-7/G-8 o el G-20 son cumbres de consultas ad-hoc, donde se discute de manera informal temas de actualidad, y son marcos en donde no hay mecanismos de adopción de decisiones ni se llega a acuerdos vinculantes.

Además, hay que destacar como la proliferación de marcos de negociación, fuera de los organismos internacionales, desestabilizan los mecanismos regulados de adopción de decisiones de estos mismos, ejemplo de ello sería el papel que juega el G-20 dentro de la Ronda de Doha, y la evidencia de ello es que de los 147 miembros actuales de la OMC, no son más de 30 los países que negocian en la mesa chica, en Nueva Delhi, la cual procura destrabar la Ronda de Doha. Entre ellos se sientan los mencionados líderes del G-20 y actúan bajo lo “acordado” fuera del marco de la OMC. Aún y así no se ha conseguido sacar adelante la citada Ronda de Doha, y sigue estancado el proceso de liberalización de los mercados mundiales, ya que nada de lo que se ha discutido en el Grupo permite presuponer que el foro pueda ser capaz de presionar a la Unión Europea o a Estados Unidos para que disminuyan sus propias políticas proteccionistas.

Estos espacios no formalizados a su vez, ponen en cuestión instituciones como la ONU, la cual no está resultando ser el marco de diálogo habitual para los temas sobre la gobernanza global, que aún y tener los problemas que tiene y lo cuestionable de su funcionamiento democrático, como el hecho de que 5 países tienen derecho a veto en el Consejo de Seguridad, en ella estan representados 192 países del mundo, siendo un espacio mucho más propicio y plural que no un club selecto y elitista como sería el que reune al G-8 o al G-20.

El impacto en el sistema internacional no sólo se queda aquí, ya que también se están desequilibrando y dejando de lado espacios de cooperación y negociación regionales ya que el G-20 lo componen aparte de potencias industriales, también potencias emergentes y regionales, y esas potencias regionales, están dejando de lado progresivamente los marcos de cooperación más cercanos y que están institucionalizados, para centrar sus esfuerzos en marcos informales como son estos Grupos G.

Esta gobernanza por parte de unos pocos, está generando que las cuestiones que deberían resultar más importantes en la agenda internacional, como son la pobreza y las crecientes desigualdades a nivel mundial, se dejen de lado, en pro de los intereses económicos y del establecimiento de regulaciones de carácter neoliberal a través de las negociaciones que se dan en estos Grupos y que se implementan a través de organizaciones como el FMI o el BM.

En este aspecto la realidad demuestra que del G-8 han salido numerosas iniciativas que han agudizado el proceso de globalización económica. Las conclusiones de las Cumbres del G8 se han convertido a menudo en hechos en el FMI, el Banco Mundial o la Organización Mundial del Comercio. Un claro ejemplo son los Planes de Ajuste Estructural, impulsados desde el G-8 y aplicados con esmero por el FMI y el Banco Mundial y que tanto daño han hecho a las poblaciones del Sur. Otros temas como el de la erradicación de la pobreza, que también se han tratado parcialmente dentro de estos marcos, no han dado sus frutos, ni tampoco ha interesado aplicar reformas con tanto esmero como las regulaciones económicas acordadas dentro del marco de negociación de los Grupos G.
Estamos pues, delante de un proceso de consolidación de una hegemonía en el pensamiento internacional, basada en la defensa de unos intereses determinados por unas élites económicas y políticas, que se transmiten o se intentan transmitir como intereses de toda la comunidad internacional, aumentando así el malestar social en los países que son víctimas de estos acuerdos.

Por una justicia social y global

La gobernanza mundial está pues delante de grandes retos dentro del actual mundo globalizado y en crisis sistémica, la tendencia hasta ahora ha sido la del pragmatismo y del elitismo, por ello, la conclusión que extraigo, es que la actual gobernanza mundial debe democratizarse y debe tener como principales temas aquellos que tengan que ver con la pobreza y las desigualdades, es decir, con los problemas reales de las personas. También se deben ofrecer espacios realmente multilaterales de diálogo intentando involucrar a la población civil, ya que sólo en un mundo en donde las relaciones internacionales no estén jerarquizadas, y se olviden los intereses económicos, podremos encontrar respuestas contundentes contra los principales problemas que nos afectan a escala mundial. Ejemplo de ello son iniciativas populares impulsadas desde el movimiento antiglobalización, como el Foro Social Mundial, que muestran una manera de organizarse a escala mundial alternativa, desde la base, contraria al elitismo de los grupos G. No obstante por ahora, nuestro sistema parece estar muy lejos de ofrecer un sistema multilateral más igualitario basado en reglas y valores más justos en términos sociales, ya que entre otras cosas, el sistema de valores que impera en las relaciones internacionales es el del máximo beneficio.

jueves, 30 de junio de 2011

Reflexión Final: Colombia, reflejo del estado del mundo

Cuando uno viaja por un tiempo a Colombia y tiene que hacer una reflexión final de lo que ha vivido y sentido durante la experiencia allí, es complicado resumir pensamientos y sentimientos contrapuestos que se van experimentando y que van creando una nueva conciencia más consciente.

Primeramente tengo que decir que es un país que impresiona de primeras, miras desde el avión al sobrevolarlo por primera vez y todo es verde, un verde diferente al que estamos acostumbrados en Europa y sobretodo en la península, un verde que se te mete en la retina y que es difícil de olvidar.
Al principio de mi llegada todo fue confuso, mucho caos y estrés caracterizan a Bogotá, la capital colombiana, y por ejemplo, uno puede estar viviendo en Bogotá, sin salir de allí, y no ser consciente de que en Colombia hay un conflicto armado y social.
Esta ciudad es una especie de burbuja que intenta asemejarse a occidente, pero sin llegar a serlo, conservando los trazos y costumbres de la idiosincrasia colombiana. Se caracteriza aparte de lo citado, por sus obras de construcción y su brutal extensión (40km de punta a punta).
Esta idiosincrasia colombiana se ha construido trágicamente a caballo con el conflicto armado que azota el país desde hace más de 40 años.
Sólo hay que salir de la capital para ver que es un Estado de vigilancia permanente, en que hay controles militares y policiales de manera casi ininterrumpida y constante en las carreteras. Estas carreteras, sufren la fuerza de los inviernos colombianos (época de lluvias) siendo este último uno de los peores de la historia, con varios muertos y poblaciones destrozadas por desbordamientos de ríos e inundaciones.

Cuando te acercas a las regiones más afectadas por el conflicto, es entonces cuando te das de lleno con la realidad y es entonces cuando puedes entender muchos de los conflictos que suceden en el mundo.
No es casualidad que las zonas en conflicto sean zonas con abundantes recursos naturales, a la espera de ser explotadas por multinacionales ansiosas de beneficios económicos.
Estas zonas suelen estar controladas por terratenientes llegados a sangre y fuego.
Hablas con los campesinos que allí viven y ves el miedo en sus ojos, en el ambiente, un miedo que los penetra y no los deja casi ni pensar ni actuar, un miedo forjado con muertes de amigos, familiares y compañeros y una sensación de estar en un sitio donde la vida no vale nada, donde te pueden matar por defender lo que has trabajado y construido durante toda tu vida.

Ves como estas en un territorio en donde el Estado no tiene control, donde abundan los sicarios y paramilitares a sueldo que actúan con total impunidad y van amenazando y hostigando a las personas que se quieren quedar en sus tierras por justicia social.
Estas en un territorio donde la presencia del Estado se resume a unos militares que luchan contra no se sabe qué, dificultando y poniendo en peligro a la población civil, con la excusa de que hay guerrilla, realizando registros a la gente y tachando a todo el que luche por su tierra de guerrillero o posible guerrillero.

Estás en el Estado de los falsos positivos (civiles muertos por militares presentados como guerrilla), en que el gobierno (sobretodo durante el periodo de Uribe) es complice de masacres dentro de la denominada parapolítica, y estas también en un Estado donde las escuchas ilegales a organizaciones sociales, campesinas, y de derechos humanos es algo normal y la corrupción es constante dándose a todos los niveles.

Y así pasan los días y nada cambia, todo sigue igual, te dicen por la televisión que el problema en Colombia es la guerrilla y la droga, pero no te lo crees, porque ya has visto que la cosa es mucho más compleja que eso. Además ves como la droga, como también las telenovelas y el sensacionalismo barato que venden por televisión, sirven para desviar y ocultar a la población el problema real que tiene Colombia, que es la lucha por la tierra, y que la droga es sólo un combustible que alimenta el conflicto. Te vas creando una conciencia, pero te das cuenta de lo complicado y maquiavélico del asunto.

El conflicto colombiano viene pues de una brutal falta de reforma agraria y por la gran concentración territorial en manos de empresas y terratenientes.

Convives con la gente y ves la alegría con que hacen las cosas y la felicidad que existe, aún y las situaciones complicadas que se viven y te das cuenta que tu presencia allí apoyándolos y acompañándolos les hace más fuertes.
Te ofrecen todo lo que tienen y ves su optimismo en que en el futuro todo será mejor.

Pero la cosa se está complicando actualmente todavía más, auspiciado por EEUU y la UE, el conflicto colombiano está lejos de superarse, los nuevos TLC's (Tratados de Libre Comercio) que se quieren firmar, ya que el gobierno Santos está deseando que ello ocurra, abrirán un nueva etapa a la explotación permanente de recursos y el pueblo colombiano tendrá que seguir luchando y reclamando lo que es suyo.

En todo este tiempo, si de algo me he dado cuenta, es que viajar a Colombia es ir a ver el diagnóstico del estado del mundo. Un sistema internacional basado en la economía capitalista, se caracteriza por sus ansias de acumulación de riquezas y expansión de capital, pero también por la violencia y, Colombia, segundo país del mundo en biodiversidad, es el reclamo del capital para su explotación y beneficio personal. Las consecuencias: muertes, desplazamientos, tristeza, injusticias y una violencia constante, la cual ha impregnado todos los aspectos de la vida social colombiana y ha marcado trágicamente su historia.

Tengo pues sentimientos de rábia y esperanza como creo que tienen gran parte del pueblo colombiano, la cuestión está en que no nos quiten las ganas de seguir soñando en que, esta pesadilla, acabe finalmente.

lunes, 20 de junio de 2011

Aventuras por Ecuador (II): Intento fallido al Illiniza Norte + Volcán Quilotoa

Illiniza Norte:

Para poner punto y final a la experiencia ecuatoriana decidimos ascender, el colega mejicano (Arturo) y yo, un cinco mil, ni tan cortos ni tan perezosos, concretamente el Illiniza Norte porque tenía un refugio a 4.700m que permitía afrontar la ascensión con descanso.
Así pusimos rumbo desde Quito (que era nuestro cuartel de operaciones) hasta un pueblo llamado Machachi a unos 50 km al sur de la capital. De allí contactamos con el guarda del refugio que casualmente se encontraba en el pueblo y por un módico precio de 20 dólares nos subió hasta un parking llamado "La Virgen", y no se llama así por estar a 3.900m y en un paraje espectacular, sinó porque alguien puso allí una virgen.
El día no parecía muy propicio para subir a la montaña, pues había niebla y el viento soplaba con fuerza, pero nos armamos de valor y empezamos la aventura.
Nos encontramos con un grupo de personas que nos dijeron que había hielo cerca de la cumbre y que era imposible ascender pero que como el clima era cambiante alomejor mañana hacía un sol espectacular. La subida no fue muy larga, pero la parte final hasta el refugio es una pendiente muy empinada (unos 45 grados) con arena y piedras que dificultaban la ascensión, ya de por si dificultosa por estar a más de 4000 metros.

Tardamos un par de horas en llegar al refugio. Nos recibió el guarda y nos sirvió un té para entrar en calor, curiosamente en el refugio hacía el mismo frío que fuera, con lo que nos costó entrar en calor. Cocinamos unos macarrones e intentamos encender un fuego de leña, pero la temperatura era tan baja (cerca de 0 grados) que no se mantenía mucho rato encendido y finalmente desistimos. Al llegar la noche las nubes se fueron y pareció que iba a aclarar, dejándose ver la cima en una estampa espectacular. Pero nada más lejos de la realidad, cuando una montaña no te deja subir, es imposible, y al día siguiente amaneció (después de una de las noches que más frío he pasado en mi vida) incluso peor, con todo lleno de hielo y aún mas frío y más viento. Decidimos bajar y dar por finalizada nuestra aventura, pues hubiera sido peligroso intentar hacer cima. Una lástima.

Fotos Illiniza:


Volcán Quilotoa:

Después del fracaso al intentar la cima de cinco mil, volvimos a Quito. Allí conocimos a una pareja de estadounidenses que nos recomendaron visitar el volcán Quilotoa de 3900 metros de altitud y al que se podía llegar relativamente fácil. La característica y atractivo principal es que no erupciona desde el 1800 y desde entonces una laguna cubre su cráter.

Para redimirnos fuimos para allí, viajando primero a Latacunga y de ahí cogimos un bus hasta un pueblo perdido en las montañas llamado Zumbahua, en donde habían varios mercados artesanales de indígenas. Zumbahua queda muy cercano a lo que es el volcán, y cogimos una camioneta que nos llevó cerca del cráter.

Y tenía razón la pareja, al llegar al volcán uno tiene la sensación de estar viendo algo único en el mundo. El cráter es espectacular, grande y con un lago que ya gustaría de ver en los Pirineos por ejemplo. Una vez en la base del cráter, bajamos hasta el lago. La bajada no tiene ninguna complicación, pero la subida es muy pronunciada y no da tregua haciéndose en algunos momentos bastante dura por la cantidad de arena que había.
Fue una bonita despedida, pues de allí ya cada uno siguió su viaje, poniendo fin, esta vez sí, a la experiencia ecuatoriana.

Para viajar hasta la frontera, tuve la ocasión de experimentar el autostop (ir a dedo), pues en Ecuador es bastante fácil que te coja un coche y te lleve. Yo tuve la suerte de viajar desde Otavalo hasta la frontera (unos 150 km) en un par de coches con este método y la verdad es que te ahorras un dinero y se te hace más ameno el viaje, conociéndo gente nueva, aunque cabe decir que el transporte tampoco es excesivamente caro en este país.

Fotos Quilotoa:

domingo, 12 de junio de 2011

Aventuras por Ecuador (I): Quito y el Rucu Pichincha (4696m)

Aprovechando mi estancia en Colombia y dado que tenía la posibilidad de cogerme una semana de vacaciones, aproveché para viajar al país vecino y recorrer un poco la Panamericana y los Andes.
No fue fácil llegar hasta Ecuador, pues tuve que coger un bus desde Bogotá hasta Ipiales en la frontera. En principio eran 24 horas de viaje pero un accidente en la carretera aumentó el viaje hasta las 30 horas. Si salí el día 7 de Junio a las 3 de la tarde no llegué a Ipiales hasta el día siguiente a las 9 de la noche, llegué realmente desencajado. Allí me quedé a dormir en casa de unos amigos de Elina (una compañera de la organización) y la verdad es que me trataron muy bien y me sentí muy agusto.
Al día siguiente por la mañana fui a visitar un sitio llamado Las Lajas, que es una especie de santuario construido en medio de un valle bastante espectacular.
Por la tarde ya sí, puse rumbo al paso fronterizo, sellé mi pasaporte en las dos fronteras y entré a Ecuador.

La primera población que te encuentras es Tulcán y de allí se coge un bus hasta Quito. Me costó muy barato, 4'5 dólares (en Ecuador funcionan con dólares americanos) y tardamos unas 4 horas y media.
Llegué a Quito que ya era bastante tarde, las 9 de la noche, y no tenía ningún hostal reservado, una mujer se me ofreció a acompañarme a uno por un precio razonable. Fue allí cuando conocí a un mejicano que estaba en el mismo problema que yo y nos llevaron a los dos.
Llegamos a un barrio llamado "la Alameda" muy céntrico y lleno de hostales. Nos alojamos en uno bastante cutre, pero bastante barato por 7'5 dólares.
El día siguiente lo dedicamos a visitar Quito y su centro histórico. Con el compañero mejicano había muy buena sintonía y decidimos viajar juntos. La verdad es que comparado con Bogotá, Quito es mucho más tranquilo y bastante menos contaminado, además no está tan nublado y es un poco más calido. Su centro histórico es uno de los más grandes y mejores conservados de latinoamérica y vale la pena estarse un día viendo sus calles y sus monumentos. También es recomendable subir unas cuantas escaleras y llegar hasta el parque y colina de Itchimbía a unos 2900 metros para ver las vistas sobre la ciudad.
Visitamos una escuela de artesanos (madera, hierro, costuras..), en que un profesor nos hizo una visita guiada muy interesante y finalmente fuimos al Museo de la Ciudad, el cual no estuvo mal pero dio la sensación de que le faltaba algo, pues tenía pocas explicaciones sobre el pasado de la ciudad, aunque las recreaciones de la vida pasada estaban muy trabajadas.

La comida tampoco estuvo nada mal, aunque es bastante parecida a la colombiana, aunque bajo mi punto de vista con algo más de imaginación, pues los desayunos no son sólo caldo de costilla o carne, también tienen desayunos continentales variados y platos como la fritada, el seco de chivo o la sopa la fanesca, que le dan un punto de distinción a la gastronomía ecuatoriana.
Nos cambiamos de hostal y fuimos a un hostal típico de backpackers, muy cerca del otro llamado "Revolución".

Fotos de Quito:







Al día siguiente (día 11) llegó la hora de afrontar la primera cumbre andina, el Rucu Pichincha, cercana a Quito.
Salimos pronto por la mañana a eso de las 8, para llegar a un Teleférico que nos subió en unos 10 minutos a una altitud de aproximadamente 4000 metros. Desde allí hay un buen mirador de la ciudad y de montañas cercanas, aunque no pudimos ver a los grandes colosos como el Cotopaxi o el Chimborazo ya que había algo de nubes.
De allí sale un sendero claro que te lleva hasta la cumbre de la montaña, la cual es visible toda la ruta. Teníamos por delante unos 700 metros de desnivel, que a esa altura, eran el doble de duros que subirlos por ejemplo en los Pirineos, por la falta de oxígeno.
El principio es una agradable caminata sobre páramo, con pequeñas subidas, 1 hora después se llega a un sitio más rocoso y más costoso de caminar y empiezas a bordear la cumbre, teniendo vistas del otro lado y de otras poblaciones.
Finalmente llegamos a una especie de cuello y trepamos uno 30 metros, a veces ayudándonos con las manos para alcanzar la cima de casi 4.700 metros. El tiempo se mantuvo estable, y aunque al ir ganando altitud las nubes hicieron aparición, no se quedaron, y pudimos disfrutar de un buen día con bastante sol.

Estuvimos 3 horas para subir y 2 horas para bajar y la verdad es que fue una experiencia muy positiva, me sentí muy bien a esa altura y no me entró el tan temido "soroche" (dolor de cabeza y malestar por la altitud) y en el camino conocimos a buena gente con la que compartimos la ascensión, como una pareja de un ecuatoriano y una suiza, o una mujer holandesa que finalmente no pudo llegar a la cima por cansancio.

En la cima nos estuvimos un buen rato haciendo fotos y contemplando y disfrutando de las vistas que eran espectaculares, cuando llegas a esas alturas te sientes en armonía contigo y con el entorno y de alguna manera vuelves a esa naturaleza humana, perdida por culpa de tanto desarrollo tecnológico y alienación consumista. La bajada se nos hizo un poco larga, pues eran 6 km caminando para subir y otros 6 para bajar y las piernas se empezaron a resentir.
En Quito, nos metimos una buena comilona y fuimos al hostal a ducharnos y descansar. Fue una gran experiencia.

Fotos de la ascensión:






lunes, 6 de junio de 2011

Desde Colombia (V): Un mes de Mayo en el Caribe

Pues sí, me pasé todo el mes de mayo en el Caribe, y no vi mucha playa que digamos, y ello fue debido a 2 acompañamientos:

05 - 10 de Mayo, Plato y Chivolo, Región de Magdalena

El acompañamiento empezó el día 5 que nos fuimos (Nick y yo) hacia la región de Magdalena, al norte de Colombia, cerca de la turística Santa Marta. Concretamente fuimos al municipio de Chivolo y veredas colindantes. En esta región se está poniendo en marcha el plan piloto de la nueva ley de víctimas y por ende se ha iniciado un cuestionado proceso de restitución de tierras, el cual no cuenta con las garantías suficientes para que se lleve a cabo.
Como el proceso no está siendo un proceso seguro, requirieron nuestra presencia algunos campesinos de la zona dada la situación de incertidumbre que se vive.

Fue un viaje increíblemente largo y batimos todos los récords; casi 23 horas seguidas de autobús hasta llegar al municipio de Plato, cercano al de Chivolo. Vi como 4 películas seguidas, a cual peor, sólo destacando una que se llamaba "The Gods must be crazy" sobre una tribu indígena africana bastante pasable.
Evidentemente llegamos tarde y nuestro referente nos consiguió un hotel para descansar y salir pronto al día siguiente.

Para llegar a las veredas de los campesinos nos adentramos en las llanuras tropicales características de la región del Caribe, caracterizadas por una mezcla entre vegetación húmeda, seca, sabana... Difícil de definir pero muy espectacular.
Los días se sucedieron sin muchas sorpresas, pues estuvimos asistiendo a reuniones y hablando con campesinos para informarles de los procesos que se estaban llevando a cabo sobre las restituciones.
Los atardeceres en aquella parte del país eran realmente espectaculares, siempre había presencia de nubes y el Sol se enrojecía hasta desaparecer en el horizonte, dejando un paisaje realmente precioso.
Como destacable también es que realizé una entrevista a nuestro referente muy interesante y pude poner en práctica mis dotes como periodista, las cuales se notaba que no había trabajado mucho, aunque el resultado creo que no fue del todo malo, pues el entrevistado nos dió mucha información interesante.

El acompañamiento se alargó para acompañar de vuelta a Bogotá a unos de los campesinos, aunque debido a una mala gestión, finalmente tuvieron que bajar solos y nosotros quedarnos un día más, porque no hubieron plazas para todos en el autobús. No fue del todo mal pues nos quedamos una noche más en el hotel y pudimos descansar tranquilamente.
La vuelta fue dura nuevamente, y volvimos a estar alrededor de 20 horas metidos en un autobús.

Algunas fotos:






16- 31 de Mayo, Sincelejo y Ovejas, Región de Sucre

Mi segundo viaje a Sucre fue bastante completo y movido. Como os podéis imaginar el viaje fue nuevamente largo (aunque no tanto como otras veces). Primeramente nos dirigimos a una finca a conmemorar el asesinato de un campesino, Rogelio Martínez, asesinado violentamente hace un año a manos de paramilitares.
Fue una conmemoración muy emotiva que reunió a varias organizaciones de derechos humanos, gente de la Teología de la Liberación, como también a campesinos y familiares.
Después de este acto, volvimos para Sincelejo y de allí cogimos un taxi para el municipio de Ovejas. Ovejas merece una especial mención, pues posiblemente tiene el Ayuntamiento más ruinoso que he visto en mi vida, pero aún y así, le encontré mucho encanto, pues me pareció un sitio muy auténtico.
De allí fuimos hacia los Montes de María, a una finca llamada "La Europa", en donde los campesinos habían iniciado un proceso de retorno a sus tierras, después de que fueran desplazados por el periodo de la violencia durante los 90. Pero este retorno no está siendo fácil, pues una empresa llamada "Arepas Don Juan" que hace básicamente arepas (tortas de maíz) les ha invadido la finca literalmente y ha empezado a plantar maíz a diestro y siniestro, privando a los campesinos que allí viven de que puedan cultivar sus alimentos.
Para ello nos enseñaron la finca en un par de excursiones bastante largas. Nos llevaron a caminar por senderos varios, para ver el impacto de la invasión, y también para ver lo rica y bonita que es la finca y poder saludar a las familias que allí viven.
La verdad es que la finca era muy grande, y te podías perder en ella, pues tenía varias montañas, ríos, caminos y demás.

Nos acomodamos en uno de los ranchos de la finca. Aquellos días se caracterizaron por dormir en hamaca con mosquitera, ya que habían bastante mosquitos (sobretodo al anochecer), por los cantos de los gallos, pavos, gallinas y demás animales, por el irnos a dormir pronto (como a eso de las 8 de la tarde) y por la rutina en la comida, compuesta por yuca, platano y arroz, con algunos días carne o huevo. Eso se comía tres veces al día y en grandes cantidades, lo que repercutió seriamente en mi estómago, con lo que una semana después de estar con esa dieta, el simple hecho de escuchar la palabra yuca, me hacía venir arcadas literalmente.

A modo de comentario freak, me enamoré de una cerdita llamada "Pacha", la cual actuaba más como perra que como cerda, cosa que resultaba muy graciosa, debido a que no tenía madre y se había criado con los perros. Incluso se íba a cazar.

Con el paso de los días fuimos a varias reuniones, realizamos una audiencia en el Ayuntamiento para que se pusieran las pilas con el problema que tiene la finca con la empresa de arepas, y finalmente, nos reunimos con el Gobernador de Sucre, el cual vino a la finca para comprometerse con los campesinos para que recuperaran la finca en su totalidad.
En verdad el Gobernador tenía un discurso muy populista y oportunista, pero almenos se consiguió que el caso se visibilizara y se movieran algunas fichas.

Una semana después pusimos fin al acompañamiento en la finca y volvimos para Sincelejo, allí asistimos a un juicio (el primero al que he asistido en mi vida) por el asesinato de otro campesino, y pude comprobar lo mal que está también la justicia en Colombia, pues por varias cosas se pospuso el juicio para otro día.

Visto esto, finalizamos el acompañamiento totalmente y decidimos descansar y pasar un día en la playa, ya que tanto estar en el Caribe y todavía no había visto el mar.

Fuimos a Tolú, a unos 40 km al norte de Sincelejo, pueblo conocido por ser uno de los primeros que pisaron los conquistadores españoles a su llegada a las costas colombianas y por ende es uno de los más antiguos de Colombia.

Haré otro artículo sobre Tolú, ya que me suscitó varias reflexiones. Después de Tolú, volvimos a Sincelejo, nos despedimos de alguna gente de allí y volvimos a Bogotá poniendo fin al acompañamiento más largo que he realizado.

Algunas fotos del acompañamiento: